jueves, 8 de octubre de 2015

ROTANDO EN RADIOLOGÍA PEDIÁTRICA: UN NIÑO NO ES UN ADULTO PEQUEÑO

La rotación por Radiología Pediátrica es una de esas rotaciones obligatorias según el programa de la especialidad de Radiodiagnóstico y que en nuestro servicio nos genera más inquietudes: dónde hacerla, en qué meses, qué es impresescindible saber...
A lo largo de los años, nuestros residentes mayores predecesores han optado por distintos lugares para formarse en esta parte imprescindible de la radiología: Hospital del Niño Jesús, La Paz de Madrid, Hospital Virgen del Rocío... yo os contaré mi experiencia en el Materno de Málaga, por qué decidí irme allí y qué puntos fuertes creo que tiene esta rotación.

UN NIÑO NO ES UN ADULTO EN PEQUEÑO...

Cuando empecé a plantearme el lugar de mi rotación en Pediatría, casi desde R1, tenía muchas dudas... En nuestro hospital no hay una sección de Radiología Pediátrica, vemos pocos niños: hasta ahora no se ha hecho Resonancia en ellos, el TC solo un día a la semana, ecografía cerebral en algunos neonatos... y mucho susto cuando estando de guardia aparece por la puerta una pediatra que quiere que veas una radiografía de tórax porque tiene dudas o te piden una ecografía de la puerta de urgencias por una apendicitis o una sospecha de torsión testicular... no digamos ya cuando la sospecha es de invaginacion o de estenosis hipertrófica de píloro....
Uno de nuestros adjuntos, que hizo su especialidad en Málaga, nos habló un día de la Pediatria allí... y empecé a darle vueltas. Lo que me acabó de decidir fue verles en acción en un curso de Radiología Pediátrica que organizaron en enero de 2014 y al que fuimos dos compañeras y yo.

Más allá de mi experiencia personal ( tres meses fuera de casa... la organización logística es complicada...), desde el punto de vista profesional ha merecido completamente la pena.

Desde el primer día uno se encuentra con radiólogos experimentados, especializados en este área de interés y que hacen su trabajo con auténtica pasión y dedicación. Radiólogos que forman parte fundamental del equipo clínico que trata a un paciente pues su aportación al diagnóstico y manejo de los niños es base fundamental para la toma de decisiones de los facultativos responsables. Allí me he encontrado a radiólogos que conocen perfectamente a sus pacientes, con nombre y apellidos.

La rotación requiere un tiempo mínimo de 3 meses: uno para la radiología convencional ( que incluirá también las exploraciones realizadas en el Telemando tales como EGD, tránsito intestinal, enema opaco, CUMS...), un mes para ecografía y un mes para TC/RM.
El residente va a tener cierta autonomía en la realización e informe de las pruebas, contando con la revisión simultánea o inmediatamente posterior por parte de alguno de los radiólogos responsables. 

El ambiente de aprendizaje es positivo: uno llega al Materno y hace una inmersión de 3 meses en los que además de los casos que vea como propios, va a poder conocer todos los demás casos interesantes o especiales que se vean en la unidad. Esto hace que el aprendizaje sea dinámico: caso interesante que haya, caso que conocemos todos los que allí estamos pues se ponen en común y se aprovecha por parte de los radiólogos para dar formación teórico- práctica extra.

Existe una buena organización de la formación, incluyendo preparación de casos, asistencia al comité de tumores y sesiones clínicas.
Uno sale con la sensación de que enfrentarse a un niño ya no es tarea imposible, a quitarse el miedo, a saber qué buscar en una ecografía transfontanelar de un recién nacido pretérmino, a identificar en una radiografía de tórax los múltiples catéteres de los bebés de la UCÍ-P, a abordar una ecografía abdominal urgente en un niño con dolor abdominal, a saber hacer una ecografía renal bien pero BIEN hecha, a manejar las secuencias de RM y hacer diagnóstico diferencial de los tumores cerebrales o a no pasar por alto que en un recién nacido es primordial valorar el grado de mielinización en una RM de cráneo (y saber que hay cosas no patológicas aunque lo parezcan).... y además de estas cosas que nos parecen básicas, uno aprende que con un ecógrafo se pueden hacer muchas más cosas de las que uno podía imaginar, y hacerlas bien, evitando radiar a los niños de forma innecesaria....

Por supuesto, además de toda esta ciencia, sumergirte tres meses en un mundo infantil requiere de su "mijita" de paciencia: para con los niños, para con los padres, para con los abuelos... va a poner a prueba nuestra capacidad, sobre todo en la ecografía, para aprendernos todos los personales de Peppa Pig y recitar de memoria las canciones de Dora la Exploradora, y nunca perder de vista lo que dijimos al principio: un niño no es un adulto pequeño; es todo un reto que pone a prueba tus conocimientos, tu  capacidad de empatía y tus sentimientos pues lo natural es que los niños anden corriendo y saltando en los parques, y no metidos en un hospital...
Aprender a manejar todos estos factores bien se me antoja díficil, por eso no tengo más que agradecimiento y admiración para Anabel, Cristina, Maria y Pascual, enormes radiólogos, grandes profesionales.

3 comentarios:

  1. Buena entrada Ana, da ganas de hacer la rotación (eres captadora nata de residentes). Nadie merece estar enfermo, desde luego, pero quizás en los niños este matiz se hace más grande. No deberían descubrir el mundo en un hospital.

    Me pregunto... ¿cómo será una mañana de ecos pediátricas? Aquí hemos visto algunas, y en Macarena se hacen doppler también. Suelen ser difíciles, emocional y técnicamente duras, el pequeño no puede colaborar, y no parará de moverse, por lo que supongo que tener mano derecha será fundamental. Esperemos verlo!

    Gracias por tu visión Ana!

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  2. ¡Hola! :)

    Me ha gustado mucho tu entrada; es la primera vez que leo algo sobre Radiología Pediátrica y me ha sorprendido para bien, porque hasta ahora no había sido plenamente consciente de que a los niños también se les hacen muchas pruebas.
    Tienes mucha razón en que los niños no son adultos en miniatura, son completamente distintos; tanto a nivel corporal como psicológico.

    Me entró curiosidad por esta rama de tu especialidad a raíz de ver los bebés esperando en la sala de espera de radiología pediátrica de mi hospital (estudio 4º de medicina).
    Una de las preguntas que me surgió fue si la radiología pediátrica la llevan los pediatras especializados en rayos o los radiólogos especializados en pediatría. Leyendo tu entrada parece que lo segundo, ¿no?

    Espero que el resto de rotaciones que hagas te gusten tanto como esta :D
    Un saludo :)

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    1. Hola Doctora! Gracias por pasarte y comentar.

      La verdad es que por lo general los residentes de radiología cuando no hemos rotado por un servicio propio de radiología pediátrica tenemos pánico a los niños!! (al menos en mi caso). Aquí en Valme no unidad de radiología pediátrica como tal, por lo que hacemos una rotación externa (en este caso, nuestra erre grande nos habla de su rotación por Carlos Haya, donde existe una unidad propia de radiología pediátrica, con guardias de esta subespecialización, que es lo ideal).

      La radiología pediátrica es una subespecialización dentro de radiología, al igual que la mama, intervencionismo, neurointervencionismo vascular, abdomen, tórax... Si hay medios, cada vez más se va optando por esta forma de organización, ya que la especialidad se hace tan amplia que es imposible dominar todos los campos de forma óptima. Como curiosidad en pediatría las exploraciones cambian mucho! Se intentan priorizar técnicas que no usen radiación (ecografía, resonancia...).

      Nuestra R4 es muy optimista y una enamorada de la radiología (cabe destacar que también es médico de familia), por lo que si sigues leyendo sus entradas te advierto que puede engancharte la especialidad!

      Un beso!

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